La vida espiritual es una vida de aprendizaje. No es factible pensar que leyendo la Escritura por nuestra propia cuenta entendamos las verdades espirituales. Debemos ser enseñados por uno que Dios envía a nuestras vidas en quien hay fruto del Espíritu para ser formados, exhortados, animados y corregidos.
En la Escuela de Formación discutimos principios y verdades que el Padre Dios revela y que abordamos con el soporte de la Escritura. Hay muchos discípulos del Señor alrededor del mundo, pero sólo unos pocos son discípulos de la Palabra.