Los seres humanos somos olvidadizos; por eso, a lo largo de su Palabra, el Padre Dios insiste en que recordemos lo que Él ha hablado. Pero recordar lo que Él ha hablado no consiste solo en memorizar versos bíblicos.
Detrás de la Escritura hay figuras—muchas veces difíciles de comprender—que necesitan ser reveladas, y esa revelación solo la puede dar el Espíritu. La sola lectura de la Biblia no siempre nos garantiza el entendimiento.
Un pasaje conocido es el del etíope que fue visitado por Felipe en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Mientras el etíope leía el rollo del profeta Isaías, Felipe le pregunta si entiende lo que lee, y el etíope responde: “¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare?”. Un paso definitivo en nuestra vida espiritual es reconocer al que Dios nos ha enviado para enseñarnos las verdades que nos corresponden conforme a nuestro llamado, nuestro rol y nuestra medida de fe.
Y corriendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías; y dijo: ¿Pero entiendes lo que lees? Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.
Hechos 8:30-31
Estas cartillas contienen lo que hemos entendido del Padre Dios respecto a sus verdades divinas. Hemos procurado redactarlas en un lenguaje sencillo y práctico, sin perder el soporte riguroso de la Escritura. Están separadas por temas para facilitar su lectura y comprensión.
Material en elaboración
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